
Hoy me ha pasado una de esas cosas especiales que te alegran el día.
Me he subido a un autobus, y no sé por qué me he fijado en cómo una chica de mi edad hablaba con un señor mayor, y cómo amigablemente se despedían.Yo estaba muerta, ¡maldita mochila! así que me he sentado al lado del caballero. Era una quinceañero, bisiesto, pero antetodo quinceañero. Sí, una persona que aunque tenía sus años era todo vitalidad y alegría.El caso es que nos hemos puesto a hablar, de diferentes temas: desde las mochilas, a Salamanca. La conversación era muy agradable, así que un tema nos ha llevado a otro. Entonces me ha dicho : "es una pena, pero yo me bajo aquí". Nos hemos despedido cordialmente, y me he sentido, supongo, como la chica que hablaba con él cuando yo entraba al autobus.
Me he quedado ahí sentada con una sonrisa en los labios, sólo podía pensar : ¡qué señor tan entrañable!.
Así que desde aquí sólo puedo decir: ¡Gracias, caballero!
2 comentarios:
hola guapa!!!
Te he metido como link desde mi blog, espero que te parezca bien.
Un besico
Y es que cuando nos encontramos con caballeros como el tuyo no podemos evitar una sonrisa, le recordaremos con cariño!! que suerte tienes, en mi autobus hay pocos caballeros!!
besitos guapa!!
Publicar un comentario