Hay días en los que parece que el mundo es un cómic y todo está lleno de tantos colores que sólo puedes sonreir. Y es que el domingo fue un día difícil de olvidar. Todo gracias a vosotros: la abogada (a la que hacía días que no veía) y los dos valencianitos que aterrizaron en Atocha casi por casualidad. Así, llegaron a la Latina, tras la llamada de teléfono pertinente con los bolsillos cargados de risas y una mochila en la espalda.
Y es que no hace falta mucho para hacerme reir, lo sé, pero el valencianito tiene un don especial para que suelte una carcajada. Malabares, Gimnasia para cristianos, y miles de tonterias hicieron de la tarde del domigo una tarde especial. Así que sólo puedo deciros GRACIAS Y ESPERO QUE REPITAMOS OTRA TARDE DE RISAS PRONTO.
viernes, julio 07, 2006
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