
Esta tarde he salido del trabajo y como hacía bueno he cogido el autobus. Yo, iba a lo mío, pensando en el trabajo, y las cosas que tenía que hacer, tal y cual, y un grito me ha sacado de mis pensamientos:
Señoooorrrrr paraaaaaaaaa ..... ,sin más he pensado que alguien que se había pasado la parada del bus, pero no era así, la frase continuaba: cuando veas los columpios que yo me bajo. Sí, habeís leído bien: Señor, para cuando veas los columpios que yo me bajo. Era una niña encantadora de unos 5 años que le gritaba al conductor desde la última fila, mientras su madre se moría de la vergüenza, y los pasajeros esbozábamos una sonrisa en nuestras caras.
Y es que las pequeñas cosas son las más entrañables, ¿o no?.
Besos a todos
Ilustración de Rob Gonsalves: On the upswing