
Por eso no pude acompañaros, ayer tuve una cita.
Por eso no acudí a Sol a la hora de siempre, tristemente esto se está convirtiendo en una costumbre. Ayer no me manifesté, no reclamé una vivienda.
Pero mi cita fue especial.
Paseé por los Arenales, en Buenos Aires.
Y allí,
un ángel y un soldado y una niña nos dan un valsecito bailador.
Quereme así, piantao, piantao, piantao...Abrite los amores que vamos a intentarla mágica locura total de revivir...¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!
Ayer fue tarde de musical. No profesional, pero musical igualmente.
Y así nos quedamos piantaos, al ver la ilusión en aquellos que interpretaban, clavados a los asientos respirando de sus nervios, utilizando todos los sentidos en aquel garaje de La Latina.
Fue mi reencuentro con el teatro, hacía demasiado que no nos veíamos, demasiado tiempo en el que no teníamos una cita.
Gracias por el momento: a la compañía, "a la guía que allí nos llevo", y también a los futuros profesionales que nos hicieron sentir : a aquellos que les queda mucho por recorrer, y a aquellos a los que les queda menos).
Fue un momento de esos en los que decides que no puede pasar tanto tiempo sin visitar un teatro, sin oir esas voces llenas de espectativas y de sueños por cumplir.