
Ayer estuvimos en La Noche en blanco: una gran iniciativa Europea que acerca la cultura a la calle, que ya pasa demasiado tiempo al año encerrada en Museos y edificios oficiales.
Pero todo esto tiene una pega, creo que ni en una semana daría tiempo a verlo, y la verdad era difícil elegir. Así que lo primero que hicimos fue pisar la escalera del Longoria donde vimos instrucciones para subir una escalera, que nos pillaba de paso. Cenamos con las psicólogas y cia a las que hacía siglos que no veía, y decidimos ir a la photo-party de Pablo Mínguez. Llegamos al Conde Duque, y nos pusimos a buscar: que si una imprenta a la vieja usanza, una cabeza parlante, la impactante instalación de Katrina Neiburga, helados de sabor sandwich mixto, y al final a punto de darnos por vencidos encontramos la photo-party. Aunque de party tenía poco, y de espera mucho, lo habíamos encontrado: Pablo Mínguez haciendo fotos a diestro y siniestro, y cómo no, nosotros también posamos. Allí, con un número como si de triunfitos se tratara, estábamos los tres: el profe de foto, el fv amaro y yo, espera que te espera por las fotos. Pero al final lo conseguimos, tres fotos de Pablo Mínguez, GENIALLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL. GRACIAS PABLO.
(Imagen Pablo Mínguez)
